martes, 29 de abril de 2014

Un domingo cualquiera - pulgada a pulgada





Uno de los discursos motivacionales mejores de la historia del cine.



Sobre él adjunto una ficha para trabajar de una manera práctica.



Hacer una lista de las cosas importantes que no quiero perder en mi vida y qué voy a hacer para no perderlas. Ir a muerte con lo que es importante.



¡¡Éxito!!




lunes, 28 de abril de 2014

¿Qué es un líder? o mejor... ¿quién es líder?

Un Directivo de una organización es un líder cuando ayuda conscientemente a cada uno de los que le rodean a aumentar su autoconfianza y autoestima (la que tienen en sí mismos, no en él como líder). El que empuja a los demás a elevar el concepto de su propia identidad y a reflexionar sobre el contenido que pueden
dar a sus vidas ("Voluntad de sentido", Víctor E. Frankl), a interiorizar desafíos, a ser más humanos, más éticos, más libres, a trabajar, a elevarse por encima de sus preocupaciones, en una palabra, a autotrascenderse (K. Jaspers).

Un hombre de la organización que sólo fuese hábil en temas de comportamiento,
comunicación, motivación, no podría ser líder ni ayudar a autotrascenderse a las
personas. Una palmada en la espalda puede ser un acto degradante. Se requiere que también sea hábil para establecer estrategias, estructuras organizativas, procesos y políticas motivantes. El líder maneja y domina las técnicas directivas y organizativas, además de las habilidades de comportamiento.

En principio puede parecer una idea utópica, pero en la vida real se encuentran
profesionales próximos a la idea (no superhombres), aunque, sinceramente, no son
muchos.

Seguramente, la definición más usual de líder es: "aquél que lleva a sus seguidores en determinada dirección (o logra a través de ellos unos objetivos) por métodos no coercitivos". Es decir, el conductor de caravanas en las películas del Oeste. El que los lleva a donde ellos solos no habrían ido nunca, aunque internamente no los haya transformado para nada. Para nosotros, esa definición es insuficiente. Creemos más bien que es quien es capaz de transformarlos para que lleguen solos.

En los medios de comunicación social se define el "líder natural" o político, como persona de sensibilidad hacia el grupo con el que se identifica y que es capaz de hacer planteamientos más aceptables para el propio grupo; suele ser carismático. Tampoco aquí lo definimos así; sería un Líder que crea Miedo, no Confianza.

Un líder no busca agradar ni ser popular. No consideramos que es el grupo el que convierte a alguien en líder sino que él se convierte a sí mismo en líder mediante una autosuperación personal, elevando tras de sí al grupo.


domingo, 27 de abril de 2014

Ejemplo de Liderazgo histórico: Juan Pablo II

Ex - Consejero Delegado de Cristo y la Iglesia Católica.

Es el personaje de la historia que, con diferencia, ha visto personalmente a más seres humanos: unos 250 millones. Ha visitado 140 países en cuarenta idiomas. Ha tratado con artistas, familias, políticos, científicos, presos, enfermos, ancianos, niños, deportistas, astronautas, … Se ha entrevistado con más de 900 Jefes de Estado. Ha impartido doctrina en 19.000 discursos que ocupan 120.000 folios. Trabajaba de la siguiente manera:

Abordando sólo el punto de vista humano, Juan Pablo II desarrolló una actividad de 15 horas diarias. Incluso desayunos, almuerzos y cenas eran de trabajo. Su tarea no fue fácil.

Minuciosamente observado, hizo frente a situaciones muy tensas, dictatoriales, de guerra y peligrosas. Estuvo muchas veces en el centro del huracán. Nunca estuvo estresado, ni deprimido ni desmoralizado. Cualquiera que fuera la situación, incluso muy hostil, planteó un horizonte ambicioso. Nunca fue un anciano que viviera de recuerdos. Siempre estuvo lleno de proyectos, incluso a la hora de su muerte.

Delante de las cámaras, actuó contra cualquier canon televisivo. No fingió, no interpretó, ni le preocuparon las apariencias, ni tuvo asesor de imagen. No parecía tener prisa; siguió un protocolo riguroso, no improvisó, llevaba un ropaje incómodo, hablaba en una lengua extraña. No estuvo pendiente de un eco; no pedía ningún voto. No se escondió. Fue alegre, optimista y tenía un agudo sentido del humor. Sorprendentemente, a diferencia de casi cualquier directivo, nunca gestionó una crisis ni se dejó arrastrar por los problemas. Siempre sentó las prioridades y las cumplió. Era consciente de su autoridad y no le tembló la mano.

Tuvo tiempo para todo el mundo. Nunca renunció a decir lo que creía que tenía que decir. Estaba lo mismo solo que con un recién nacido, un jefe de estado, un miserable o un millón de personas. Se ignoró a sí mismo y a la situación en la que se encontraba. Le importaba su mensaje y transmitió siempre sensación de
autenticidad al margen de las circunstancias. Creó confianza; nunca tuvo miedo. Y fue admirado por católicos y no católicos, y aún por muchos de sus propios enemigos.