miércoles, 17 de junio de 2015

¿Se puede hacer algo contra el mal humor? Los sufrimientos del joven Werther: 1 de julio.


1 de Julio


Mi corazón, que sufre más que el que se consume en el lecho del dolor,
comprende lo útil que debe de ser Carlota para un enfermo. Ésta va a pasar
ahora algunos días en la ciudad, cuidando a una excelente señora, que, al
decir de los médicos, está cerca de su fin, y desea llegar al amargo trance en
brazos de mi amiga. La semana pasada hicimos una visita al cura de ***,
aldehuela situada en la montaña, a una legua de aquí, Carlota llevaba consigo
a la mayor de sus hermanas, cuando entramos en el patio de la casa, al que
daban sombra dos grandes nogales; el buen anciano estaba sentado en un
escaño, delante de la puerta. Pareció reanimarse a la vista de Carlota; olvidó
su nudoso bastón, y se arriesgó a salir a recibirla. Carlota corrió hacia él le
obligó a sentarse, haciéndolo ella a su lado: le dio mil recuerdos de parte de su
padre y besó al hijo del cura, que es un mequetrefe muy mimado y muy sucio.
Si tú la hubieses visto cómo entretenía al pobre viejo, cómo alzaba la voz para
hacerla penetrar en sus oídos casi embotados; cómo le hablaba de jóvenes
robustos que habían muerto de repente, y de la excelencia de las aguas de
Carlsbad, aprobando la intención que tenía el cura de ir a tomarlas el verano
del año siguiente; cómo le manifestaba que tenía mejor semblante y un aire
más animado que la última vez que se habían visto... Mientras tanto, yo ofrecí
mis respetos a la mujer del sacerdote. Este se había puesto más contento que
unas pascuas, y no pudiendo yo resistir el deseo de alabar los hermosos
nogales que nos daban agradabilísima sombra, emprendió, no sin algún
trabajo, la tarea de contarnos su historia.

"No sabemos—dijo—quién ha plantado el más viejo; unos dicen que fue tal
cura, otros, que tal otro. El más joven tendrá cincuenta años cuando llegue
octubre: es de la edad de mi mujer. Su padre, que me precedió en este curato,
lo plantó una mañana, y ella vino al mundo la noche del mismo día. No podré
deciros cuánto quería él este árbol; pero os diré que no lo quiero yo menos.
Siendo un pobre estudiante, vine aquí por primera vez hace veintisiete años; la
que hoy es mi mujer estaba haciendo media debajo del nogal, sentada sobre
una viga."

Habiéndole preguntado Carlota por su hija, dijo que había ido con el señor
Schmidt al llano a ver a los trabajadores; luego continuó su discurso,
refiriéndonos cómo le habían tomado cariño en aquella casa, cómo llegó a ser
vicario de su antecesor y cómo, por último, lo había reemplazado. Apenas dio
punto a su relato, cuando vimos llegar por el jardín a su hija, acompañada del
señor Schmidt. Saludó a Carlota con la mayor cordialidad, y debo confesar que
me fue muy simpática. Es una morenita vivaracha y esbelta, capaz de hacer
pasar a cualquiera en el campo una deliciosa temporada. Su novio (pues el
señor Schmidt se presentó desde luego como tal) es un joven de buen aspecto,
pero taciturno; en vano le incitó varias veces Carlota a que tomase parte en
nuestra conversación. Lo que más me enfadó fue que creí notar en su tono que
aquella tenacidad con que se oponía a comunicarse, no era hija de la falta de
talento, sino del capricho y el mal humor. Por desgracia, tuve bien pronto
ocasión para convencerme de ello; pues mientras Federica paseaba y charlaba
con mi amiga, e incidentalmente conmigo, la cara del señor Schmidt, que era
de suyo algo morena tomó un tinte sombrío, tan pronunciado, que Carlota se
vio en el caso de llamarme la atención y hacerme comprender que no debía
mostrarme tan galante con aquella joven. No hay nada que me disguste tanto
como ver a los hombres martirizarse unos a otros, sobre todo cuando en la flor
de la edad, pudiendo abrirse fácilmente los corazones a todos los deleites del
contento, pierden por tonterías aquellos días hermosos, sin percatarse hasta
muy tarde de que semejante prodigalidad no tiene reparación posible. Esta idea
me atormentaba, y cuando al anochecer volvimos al presbiterio y nos sentamos
a una mesa, donde nos sirvieron lacticinios, aprovechando la circunstancia de
estar hablando sobre los placeres y penas de la vida, troné con todas mis
fuerzas contra el mal humor.

"Los hombres—dije—nos quejamos con frecuencia de que son muchos más los
días malos que los buenos, y me parece que casi nunca nos quejamos con
razón. Si nuestro corazón estuviera siempre dispuesto para gozar de los bienes
que Dios nos dispensa cada día, tendríamos bastante fuerza para soportar los
males cuando se presentan."

"El buen o mal humor no obedece a nuestra voluntad—exclamó la mujer del
cura—. ¡Cuántas cosas hay que dependen del cuerpo ! ... Todo nos fastidia
cuando no estamos bien."

Manifesté que pensaba lo mismo, y añadí:

"Consideremos ese fastidio como una enfermedad, y veamos si hay manera
de curarla."

"Eso es hablar razonablemente—dijo Carlota—y por mi parte, creo que
podemos hacer mucho: hablo por experiencia. Cuando alguna cosa me
mortifica y comienzo a ponerme triste, corro a mi jardín, me paseo tarareando
algunas contradanzas, y se acabó la pena."

"Eso quería yo decir—repuse al instante—. Sucede con el mal humor lo que
con la pereza. Hay una especie de pereza a la cual propende nuestro cuerpo,
lo que no impide que trabajemos con ardor y encontremos un verdadero placer
en la actividad, si conseguimos una vez hacernos superiores a esa
propensión."

Federica estaba muy contenta: su novio me replicó que no siempre es el
hombre dueño de sí mismo, y sobre todo, que no hay remedio conocido para
manejar los sentimientos.

"Aquí se trata—respondí—de una sensación desagradable, que ninguno
querría experimentar, y mal podemos conocer la extensión de nuestras fuerzas
si no las ponemos a prueba. Todo el que está enfermo consulta con los
médicos, y nunca rechaza el tratamiento más penoso ni las medicinas más
amargas, si cree recobrar la salud que desea."

Adivirtiendo que el buen anciano aplicaba el oído para participar en la
conversación, levanté la voz, y le dirigí estas palabras:

"Se predica contra muchos vicios; pero no sé que nadie haya predicado contra
el mal humor."

"Esto toca a los párrocos de las ciudades—dijo el padre de Federica—; los
aldeanos no tienen ni noticia de tal achaque. Sin embargo, no vendría mal
alguna que otra vez un sermoncito: a lo mejor, seria una lección para el juez y
para nuestras mujeres."

Todos nos reímos de este final; él mismo hizo lo propio, y tanto que rompió a
toser, con lo cual quedó interrumpida la conversación por algunos minutos.
Después tomó la palabra el señor Schmidt, y me dijo:

"Habéis dado el nombre de vicio al mal humor, y me parece que eso es
exagerar."

"De ningún modo—repliqué—, ¿cómo he de calificar una cosa que daña a
nuestro prójimo y a nosotros mismos? ¿No basta con que no podamos
hacernos felices los unos a los otros? ¿Es también preciso que acabáremos al
placer que cada uno puede procurarse aún a sí propio? Citadme un atrabiliario
que sepa disimular su mal humor y soportarlo sólo para no turbar la alegría de
los que le rodean. ¿no es más bien un despecho oculto, hijo de nuestra
pequeñez, un descontento de nosotros mismos loca vanidad? Vemos gente
feliz que no nos debe su felicidad, y esto nos es insoportable."

Carlota me miró, riéndose de la vehemencia conque yo hablaba y una lágrima
que sorprendí en los ojos de Federica me animó a continuar:

"¡Mal hayan—dije—aquellos que utilizan el imperio que tienen sobre un
corazón, para arrancarle las alegrías inocentes que brotan en él! Todos los
dones, todos los agasajos posibles, no bastan para pagar un instante de placer
espontáneo que suele convertir en amargura la envidiosa suspicacia de nuestro
verdugo."

Mi corazón estaba lleno de pasión en este momento, mil recuerdos acudieron
a mi alma, y el llanto se agolpó en mis ojos.

Continué: "¿Por qué no hemos de decirnos cada día: todo lo que puedes
hacer por tus amigos es respetar sus placeres y aumentarlos tomando parte en
ellos? ¿Puedes acaso ofrecerles una gota de bálsamo consolador, cuando sus
almas se hallan atormentadas por una pasión que aflige, despedazadas por el
dolor?... ¡Y cuando la última, la más espantosa enfermedad sorprenda a quien
hayas atormentado en sus horas de dicha cuando en el lecho, en el más triste
abatimiento levante al cielo sus apagados ojos, y el sudor de la muerte se
apodere de su frente lívida, y tú, de pie junto a la cama como un condenado,
veas que nada puedes con todo tu poder y sientas filtrarse la angustia hasta el
fondo de tu alma, pensando que lo darías todo por depositar en el seno del
moribundo un átomo de alivio, una chispa de valor!..."

Estas palabras me hicieron recordar de una manera vigorosa un suceso
parecido que yo había presenciado. Me alejé del grupo, llevándome el pañuelo
a los ojos, y sólo volví en mí cuando la voz de Carlota me gritó:

"¡Vayámonos!"

¡Cómo me ha regañado durante el camino, por dedicar a todo un entusiasmo
vehemente! ... Dice que esto me matará si no consigo dominarme. ¡Oh, no,
ángel mío! Yo quiero vivir para ti.

J. W. Goethe

martes, 10 de febrero de 2015

Programa Itinerario de formación en liderazgo y habilidades directivas, ferrovial

Este es uno de los proyectos de liderazgo y desarrollo de habilidades directivas más interesantes en los que estoy.



DIRECTOR DEL PROGRAMA: "Itinerario Puesto Clave" de SUMMA ferrovial Universitas, en El Escorial, Madrid. Soy coordinador de los profesores, tutor de contenido de los participantes. 
Es un Programa para puestos importantes en el que se imparten habilidades profesionales, directivas, liderazgo y contenidos técnicos en construcción y servicios.

Todo un reto.




jueves, 5 de febrero de 2015

Refranero empresarial, cultura, ética y valores. 100 Refranes interesantísimos y verdaderos

Continuamos el artículo anterior de 100 refranes, visto que ha habido mucha gente interesada y curiosa del tema. Esta vez toca el tema de Cultura, ética y Valores.





Lógicamente estos refranes hacen referencia a actitudes esenciales, siendo lógico que: A donde el corazón se inclina el pie camina, y que Quien mira mucho los fines y medios no acomete grandes hechos. Hay muchos que hacen referencia a la madurez de las personas. Por ejemplo: No hay peor ciego que el que no quiere ver; Es un loco quien su mal achaca a otro; Quien actúa mal aborrece la claridad; El infierno está lleno de buenos propósitos; No es más feliz el más poderoso sino el que hace la tarea más noble.  

El tema del conocimiento de sí mismo, autoconfianza, lo reflejan: La seguridad está dentro de uno mismo; Quien no tiene miedo es libre; Menos daño es padecer la pena que merecerla; lo mismo que Quien hace agravios, escríbelos en el agua, quien los recibe en el corazón los graba; Qué mejor almohada que no saber del mañana o Sólo se posee lo que se comparte.  

Continuará...

15 puntos fundamentales de un director que crea Miedo en su organización

Retrato robot de un director típico que crea Miedo:  





  1.  Profesional inteligente. 
  2.  Frecuentemente brillante. 
  3.  Con discurso suave, agradable y amable. 
  4.  Muy político. Se mueve bien por los pasillos. 
  5.  Superficial en el fondo. 
  6.  Buen nivel de formación. Incluso con un máster importante. 
  7.  Para él las personas son material reciclable y sirven en la medida que encajan en el puzzle que a él le interesa.  
  8.  Hace énfasis innecesariamente en aspectos negativos. 
  9.  Desconfiado, astuto. 
  10.  Entra en la corrupción y el engaño si es necesario. 
  11.  Puede exigir, curiosamente, que los demás sean honestos.  
  12.  Con habilidad lo sopesa todo en la balanza de sus intereses. 
  13.  Hace mucho énfasis en lo que él cree importante aunque sean detalles intrascendentes. 
  14.  Logra que los que están cerca de él se pregunten: “¿Será un iluminado que tendrá razón siempre en todo?”. 
  15.  Utiliza la empresa como trampolín personal.  

lunes, 2 de febrero de 2015

8 tips para negociar con alemanes

Negociar con Alemanes

1. Valoran los procedimientos; son ordenados. Los procedimientos se siguen fielmente.


2. Proporcionan muchos detalles; las presentaciones siguen una exposición lógica de ideas.

3. La privacidad y el espacio personal son muy importantes.

4. Seguir reglas correctas (alemanas) de comportamiento

5. Muestran respeto por el status; son muy corteses.

6. La influencia del poder y el dinero no se demuestra de manera ostentosa.

7. El título es muy importante y debe ser usado (doctor,...)


8. La franqueza, la honestidad y ser directos/as es valioso.

Descargar AQUÍ programa de Gestión de equipos multiculturales.

Refranero Empresarial, negociando. 100 Refranes interesantísimos y verdaderos.

A continuación voy a recordarte más de cien refranes que en el contexto de los negocios he experimentado que son muy ciertos. Los he clasificado en siete bloques: Negociación;  Cultura, ética y valores; Actuando como jefe; Gestión del cambio; Desarrollando la estrategia; Trabajando y Aprendiendo. 





Negociando Gallina gorda y por poco dinero, no puede ser compañero, lo mismo que No compra barato quien no ruega rato, o bien Quien desprecia, comprar quiere. Otros hacen referencia a técnicas: Compra de quien heredó, no de quien compró que sabe lo que costó; Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a pez o está rota; así como Quien me hace más merced de lo que me suele hacer o me quiere comprar o me quiere vender.
  
Son proféticos: Amor de puta y convite de mesonero siempre cuestan dinero; No hay cosa tan cara como la que con ruegos se alcanza. Y también: Trata al enemigo como si fuese a ser amigo y al amigo como si fuese a ser enemigo. Otros refranes dan consejos muy sanos: Por turbia que esté, no digas de esta agua no beberé; Procura lo mejor, espera lo peor y toma lo que te viniere; Ni a rico debas ni a pobre prometas; Cuando el diablo reza, engañarte quiere. Quizá uno de los más importantes a tener en cuenta: Dando gracias por agravios negocian los hombres sabios.  

Ante situaciones potencialmente conflictivas es bueno tener en cuenta que: Antes de dar escribe y antes de firmar recibe; El que puede esperar, alcanza lo que quiere; Ante la duda, abstente. Y tampoco se debe olvidar que: Quien te pide la neutralidad, nunca es amigo; que  Más vale mala avenencia que buena sentencia. Así mismo Cuando digo digo, no digo digo, que digo Diego, ya que A buen entendedor, pocas palabras bastan. 

Mystery Shopper, propuesta concreta y real

Mystery Shopper


Cuando la calidad de atención o la actitud de venta cumplen un rol principal en la actividad de su empresa, el Mystery Shopper se convierte en una herramienta de información fundamental para su negocio. 

Este estudio le permitirá identificar fallos en el proceso de venta y conocer la percepción del consumidor frente a la experiencia de compra. 

Le permitirá conocer el GAP entre el servicio esperado y el servicio real. Además sirve como herramienta para controlar que se respete el formato e imagen del negocio.

Se trataría de hacer un estudio de X supermercados encaminado a mejorar la venta en perecederos/frescos. 

Teniendo en cuenta que hay unos 7 u 8 empleados en cada supermercado (2 de carne, 2 de pescadería, 2 de embutidos y 2 de fruta) 

Se trata de hacer un estudio secreto de cómo realizan la venta unos cientos empleados. 

Los informes finales deben ser individuales y tienen como finalidad un curso de formación en la misma tienda para que cada uno de los vendedores mejore sus niveles. 

De manera que se pase de despachar a vender, a ofrecer otros productos, a ser un recomendador de los mejores productos y a tener un cuidado muy especial del cliente de supermercados. 
Descargar AQUÍ el programa para un Mystery Shopper perfecto, y un cliente encantado de la experiencia de compra.